Publicado: 10 de Junio de 2017

A la hora de protegerse de los rayos del sol "no todo vale para todos"

Hay que protegerse del sol en todo momento aunque eso no significa que tengamos que recurrir a un SPF muy alto en todas las ocasiones. Los antioxidantes, como la vitamina C y la E, presentes en muchos cosméticos, ayudan a neutralizar los radicales libres, por lo que nos protegen además de frenar el envejecimiento prematuro de la piel. La cuestión es saber cuánto y cómo protege cada producto, y las condiciones en las que va a usarse. Así se decide qué solar necesita cada uno. Los parámetros más importantes a tener en cuenta son: dónde se va a tomar el sol, cuánto tiempo, el fototipo de la persona, la edad, el tipo de piel y hasta sus gustos.


Aunque hoy en día estamos muy concienciados de las precauciones que debemos tomar respecto a la exposición al sol, es curioso comprobar que, en general, no se hace un buen uso de la cosmética solar. Según un estudio, sólo el 2,5 % de las personas se aplican correctamente el protector solar. Y es que la cantidad recomendada son unos 35 gramos para el cuerpo entero, lo que supondría que un bote de 200 gramos, por ejemplo, debería darnos para 6 aplicaciones.


Otra cuestión que debemos tener en cuenta es la caducidad de los productos solares. La mayoría duran 12 meses desde su apertura y, transcurrido ese tiempo, no podemos tener la garantía de que sean eficaces y seguros. El consumidor tiene que ser consciente de esto y decidir si está dispuesto a correr el riesgo. No se trata de una excusa para vender más; se trata de asegurar que sea efectivo, igual que cuando hablamos de las cantidades a usar.

Recomendaciones específicas para los niños

En el caso de los niños es más importante escoger el producto solar adecuado y aplicarlo correctamente ya que su barrera protectora aún no está en pleno funcionamiento, y tampoco lo está la formación de melanina. Nacemos con un capital solar que no debemos gastar a la ligera, ya que el 80% de la radiación que llega a la piel lo hace antes de los 18 años.


Un dato determinante es que los niños con más de 3 quemaduras solares tiene 10 veces más riesgo de padecer cáncer de piel, así que:

  • Menores de seis meses, no exponerse al sol.
  • Usar protectores con filtros físicos y que protejan de los UVB y de los UVA. Lo mismo para las mujeres embarazadas.
  • Las horas centrales del día: no estar al sol entre las 12 y las 17 horas.
  • Los recreos, parques... usar protección solar.
  • Cuidado con los iglús, en este caso hay que vigilar la deshidratación.
  • No olvidar estas recomendaciones a medida que los niños se van haciendo mayores.
Aplicación del producto

El SPF es el dato en el que más se fijan los consumidores y, en realidad, es el menos importante. Reponer regularmente un factor de protección bajo es mejor que una sola aplicación de un protector muy alto. Independientemente del SPF, la aplicación del producto tiene que repetirse cada dos horas y, al salir del agua, siempre, aunque el producto sea waterproof (aguanta 80 minutos de inmersión) o water resistant (aguanta 40 minutos de inmersión).


Respecto a cuando aplicar la crema solar, depende directamente del filtro que tenga el producto. Los filtros físicos hacen efecto en el mismo instante que los aplicamos, mientras que los químicos tardan entre 20 y 30 minutos en protegernos.


En cuanto al tipo de filtro, los filtros físicos, también llamados minerales, son los más compatibles con la piel, por eso se recomiendan en los niños, pieles sensibles, etc. porque no se absorben, rebotan. Sólo tienen el inconveniente de que la mayoría quedan blanquecinos, aunque cada vez están más logrados. Ahora bien, existen productos que combinan filtros físicos con químicos, sobre todo para poder conseguir SPF más elevados, que los adultos suelen preferir por ser de textura más agradable.


Por último, también debemos tener en cuenta que en las cabinas de bronceado siempre es necesario usar protectores. Las lámparas son emisoras de radiación, y por eso ponen moreno, por lo que es necesario protegerse, aunque lo más habitual es que los usuarios de estas cabinas no lo hagan y solo se cubran los ojos. Como profesional, siempre advierto de los riesgos que éstas suponen, ya que los UVA son responsables de arrugas (porque estropean la tan apreciada elastina), de alergias y del cáncer de piel.

(Entrevista del sábado 10 de junio de 2017 en LNE)


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